martes, 10 de septiembre de 2013

¿Manipuló Cañete el inicio de la crisis con Gibraltar?

  • Usar el término "vertido" permitió que la opinión pública se pusiera contra Gibraltar. En verdad, es un grave error en el uso de la lengua castellana.

  • Si Cañete hubiera dicho que Gibraltar instala un arrecife artificial en aguas frente a Gibraltar, puede que no hubiera habido crisis.


Poco a poco parece que las aguas en la bahía de Algeciras (o de Gibraltar, depende de quién cada uno) se tranquilizan después de un agosto movido por el "conflicto" originado después de que el Gobierno del Peñón lanzara 70 bloques de hormigón al mar, frente a sus costas, con la intención de "crear un arrecife artificial en el mar".

Como todo lo que tiene que ver con el Peñón, el asunto levantó ampollas en el más de un mes que ha copado la atención mediática, se ha dicho y es escuchado de todo. Sin entrar a valorar quién tiene o tiene razón en el fondo del conflicto político tras este hecho, merece la pena pararse un minuto y ver cómo se comunicó por parte del Ministerio de que dirige Cañete el origen del conflicto, porque el lenguaje un término utilizado puede que nunca haya tenido tanta importancia últimamente.



Como vemos, el 30 de julio el Departamento de Prensa del Ministerio envía una nota en la que se decía que " El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente denuncia el vertido incontrolado de 70 bloques de hormigón en aguas próximas a Gibraltar". Y los medios se hicieron eco y dieron por buena la palabra del Ministerio. El conflicto ya estaba generado.

Y es aquí donde está la clave. El Ministerio que dirige el ministro Arias Cañete utilizó un término como "vertido" (con una clara connotación negativa) para referirse a la acción de Gibraltar, lo que ya nos podría hacer pensar que intentaba predisponer negativamente a quien leyera ese comunicado de prensa y remarcar que la acción de Gibraltar era algo muy malo. Esta idea se reforzaba con el uso del adjetivo "incontrolado" que sin duda apuntalaba más la idea de que el hecho no solo era negativo sino "peligroso" y justificaba una denuncia medioambiental que de otra forma no habría tenido sentido.

Hasta ahí todo podría parecer que Cañete solo quería poner la atención sobre Gibraltar y poner a su Gobierno como "el malo de la peli" al utilizar términos que reforzaran esa idea. Esto, aunque censurable porque un Ministerio no debería opinar sino informar de hechos o de actos relativos a sus competencias, es más grave porque se pudiera pensar que el objetivo no fue otro que confundir (¿manipular? a la opinión pública y ponerla en contra de Gibraltar de forma tendenciosa y deliberada. ¿Por qué? simplemente porque el verbo "verter" (como hemos dicho, con una connotación ciertamente negativa) no se puede utilizar en ningún caso para hablar de objetos sólidos como un bloque de hormigón, sino para líquidos o elementos menudos como la harina o el azúcar (como la propia RAE indica). Algo que con total seguridad se sabe en el Ministerio.


Sin entrar en si Gibraltar tenía derecho a hacer eso o no (aquí solo hablamos de la comunicación del hecho), lo cierto es que la cosa habría cambiado mucho si Cañete hubiera sido más riguroso y correcto con la lengua castellana y hubiera dicho que "El Ministerio denuncia que Gibraltar instala un arrecife artificial en aguas próximas a Gibraltar". Quizás no habría habido ni crisis.

Después se han utilizado otros términos como "lanzamiento" o "hundimiento"... pero ya era demasiado tarde: el vertido y el estigma que va con él ya estaba en la calle.

La cuestión es que a Cañete le salió la cosa redonda y que a los pocos días tenía a toda la opinión pública contra Gibraltar y apoyando su gestión del asunto. Y puede que todo gracias a una sola palabra.